Habitas baby con jamón del bueno (Javi Guru)

habitas baby con jamón del bueno (Guru)

Hola amigas, soy Natacha. Esta semana tenemos (nuevamente) receta de invitado. Guru nos propone una receta facilita para los “no cocineros y los que no tienen tiempo para mucho guiso”. Os dejo con él.

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Da la casualidad que cuando llego a casa por la noche todos tienen mucha hambre y dado que se han perdido “viejas costumbres”, me he visto obligado a echar mano de mi pobre imaginación para darles de cenar. Y ahora me veo en la tesitura de contaros una de mis grandes hazañas culinarias nocturnas. ¡Espero que me sepáis perdonar!

Ingredientes para 4 personas

2 botes de habitas baby; huevos de corral; jamón serrano del bueno; sal y un trozo de pan.

Maridaje: un tinto joven de roble, a ser posible de Ribera del Duero que es el que me gusta.

Elaboración

  1. Mandar a Mateo al súper a comprar 2 botes de habitas baby; a ser posible de las buenas
  2. Abrir la lata y eliminar el aceite
  3. Depositar el contenido en una sartén amplia
  4. Calentar durante unos minutos removiendo.
  5. Poner los huevos “sin cáscara” sobre las habitas.
  6. Salar los huevos
  7. Colocar el jamón distribuido encima de las habas sin tapar las yemas.
  8. Cuando las claras de los huevos están blancas y sin que se endurezcan las yemas, sacar del fuego.
  9. Servir una ración con huevo y jamón por plato y degustar “mojando pan”

PD: ¡Menos mal que no como en casa!

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Cazuela de habas (Francis Prieto)

cazuela-de-hbas

Mi abuela hacía esta receta desde siempre y mi madre, que la aprendió de ella, la sigue haciendo. Un día, un compañero, Curro, preguntó al equipo de producción de aquel programa que realizaba Canal Sur, que a quién le gustaban las habas. Fuimos pocos los que afirmamos. La mayoría de aquel equipo era gente joven que o bien vivía con sus padres o, simplemente, pasaba de cocinar habas. Curro, que es muy de pueblo, trajo al día siguiente un saco. Yo le llevé un bolsa a mi abuela. Por aquel tiempo yo vivía muy cerca suyo, en el centro de Sevilla (tuve la inmensa suerte de tenerla hasta que tuve 43 años) y me quedé con un kilo para hacerlas en mi casa con su receta. Las estuve haciendo igual durante mucho tiempo, aunque sin chorizo la mayoría de las veces. Hace unos años, una vecina (una señora muy sofisticada y a la vez muy auténtica) me dijo lo de la hierbabuena, que no estaba en la receta de mi abuela.

Ingredientes para 4 personas

Habas frescas, 1/2 k (más o menos); cebolletas frescas; un manojo (más o menos); alcachofas (las que se quieran); un trozo de chorizo (opcional, puede ser una cazuela vegana, que es como yo la hago habitualmente, pero hoy he seguido la tradición familiar para esta ocasión); sal; aceite de oliva; pimentón dulce y picante; comino molido; hierbabuena

Preparación

Se lavan las habas, se desgranan, se le quitan las hebras  y se cortan las vainas. Se lavan y se cortan las cebolletas e igual hacemos con las alcachofas ( yo siempre las envuelvo en limón para que no ennegrezcan). Todo a la cazuela, junto con la sal, el pimentón, el aceite y el comino. Cuando llevan unos 15 minutos sofriéndose, se la añade un poco de agua. A los cinco o siete minutos, se le añade el chorizo cortado a trocitos y un manojo de hierbabuena. A los treinta minutos, se prueba y se considera cuánto tiempo le resta, que puede ser de unos diez minutos más. La hierbabuena se retira, aunque después para emplatar se utiliza un ramillete fresco de adorno.

Pencas de acelga con berberechos (Marta)

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Como de costumbre, también esta receta viene asociada a gratos recuerdos, en este caso de la época en que retomé el contacto con mis antiguas compañeras de Clarín, la primera agencia donde trabajé. María, tan dispuesta y amorosa como siempre, consiguió que Marisa, Isabel, ella y yo nos reuniéramos después de 14 años y cenáramos juntas una vez al mes. Fue una época muy divertida. Nos juntábamos, nos poníamos al día en asuntos amorosos, en cosas de trabajo y, además, en restauración, asunto en el que mis tres amigas estaban muy puestas ya que, unas por trabajo y otra porque incluso tenía alguna inversión en el sector hostelero, se pasaban el día probando restaurantes.

María fue quien nos llevó a aquella estupenda taberna del barrio de Salamanca donde probé esta receta. Tengo que confesar que cuando la vi en la carta me pareció una combinación una poco raruna, equivalente a esos platos de Mar y montaña que siempre me han tirado para atrás. Contra todo pronóstico, estaba buenísima, así que os lo traigo para convertiros también a vosotros a esta nueva religión acelgoberberberechiana de la que seguro muy pronto seréis adeptos.

Ingredientes para 4 personas

Un manojo grande de acelgas; una lata de berberechos (de las buenas o, si lo preferís, berberechos cocidos al vapor); 1/2 cebolla; 3 dientes de ajo; 1/2 cucharada de harina; 1/2 cosita de vino blanco; aceite; sal y cebollino o perejil para decorar

Elaboración

Separamos las pencas de las acelgas, dejando las hojas para otra preparación; les quitamos las hebras y las cortamos en trozos no muy grandes. Las ponemos a cocer en agua con sal durante 10 minutos. Colamos y reservamos las pencas por un lado y el caldo por otro. Abrimos la lata de berberechos y dejamos el caldo también apartado. En una sartén, ponemos un fondo de aceite y sofreímos la cebolla y el ajo. Cuando la cebolla empieza a ponerse transparente, añadimos las pencas cocidas y rehogamos un minuto, después añadimos la harina y, antes de que se queme, echamos el vino blanco y removemos. Cuando el vino comienza  evaporar el alcohol (lo notaréis porque ya no huele), añadimos el caldo de los berberechos y, si es necesario, un poco del agua de cocción de las acelgas. Lo dejamos cocer todo junto durante un par de minutos, añadimos los berberechos y, tras darle un par de vueltas para que se calienten, rectificamos de sal  y servimos con el cebollino o perejil por encima.

Alcachofas rehogadas

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La buena compañía logra que cada experiencia sea distinta, que lo familiar se renueve para no resultar anodino. La cocina también consiste en acertar con maridajes que enriquezcan y sorprendan, por ejemplo utilizando como complemento la simplicidad de la alcachofa. Me gusta este comodín verde, un transformador de sabores de los productos a los que se empareja. Logra que cambie los registros de la carne, encuentra nuevos matices para el pescado u otras verduras y es lo suficientemente consistente para ser la única protagonista en platos de una sencillez exquisita.

Ingredientes para 4 personas

8 alcachofas;  4 dientes de ajo; un limón;  aceite de oliva y pimentón (opcional)

Preparación

Se quitan las hojas externas de la alcachofa,  se corta la punta (hasta que quede la parte tierna de la flor) , se parten por la mitad y se quita la parte del centro. Enseguida se ponen en remojo con un poco de agua y un limón exprimido para que no se pongan negras, pues las alcachofas se oxidan rápidamente).

Se escurren bien las alcachofas,  se les pone  un poco de sal y se echan en un caldero no muy alto. Se añaden los ajos cortados en finas láminas y un poco  de aceite. Se ponen a fuego fuerte primero para que se doren un poco y luego a fuego lento y tapadas hasta que queden cocidas pero no muy blandas (unos 15-20 min). Hay que moverlas de vez en cuando pero sin destapar el caldero.

Spaghetti de calabacín con gambas al ajillo (Elena Gurucharri)

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¡Hola a todos! ¿Qué tal estáis? Como sabéis, soy nutricionista además de cocinillas y aparte de vuestro paladar quiero ayudaros a vigilar  vuestra línea…Porque las Navidades están a la vuelta de la esquina y, con ella, esos odiosos “Kilos de más”… Para que empecéis desde ya a cuidaros, no hay mejor manera que hacerlo con esta original, sana y deliciosa receta que hará que todos vuestros invitados se chupen los dedos.

Además de sana, es una receta sin gluten y por lo tanto apta para celiacos. ¡Tomad nota, poneos el delantal y esperemos que os guste!

Ingredientes para 4 personas

  • 2 calabacines medianos
  • 2 dientes de ajo
  • 1 guindilla cayena
  • 150 g de gambas
  • Queso parmesano
  • Aceite de oliva
  • Orégano
  • Sal

Elaboración (10 minutos)

  1. Lava y corta en finas tiras (eliminando la primera capa) el calabacín con ayuda de un pelador.
  2. Corta en trozos pequeños los dientes de ajo y mézclalo con la cayena, sofriéndolos en aceite caliente hasta que se doren. Una vez dorados, retíralos.
  3. Utilizando el mismo aceite, saltea las gambas.
  4. Mezcla todos los ingredientes anteriores junto a la sal y el orégano y remueve a fuego medio durante 30 segundos. (Cuanto más tiempo dejes los calabacines al fuego, más blandos estarán)
  5. Sirve la ración adecuada de spaguetti en cada plato y espolvorea el queso parmesano
  6. ¡A disfrutar!

¿Qué te ha parecido esta receta? ¡Anímate a hacerla y acuérdate de nosotras (o sea de mi y de Alicia, mi madre)!

Zanahorias encurtidas (Ana)

 

 

zanahorias-encurtidasHay veces en las que una encuentra la inspiración para cocinar en un recuerdo, en un libro,  en un restaurante, viendo una película o hablando con amigos.  Pero otras veces no se trata de inspiración sino que te encuentras de bruces con la receta. Y eso es lo que me pasó a mí con estas riquísimas zanahorias encurtidas, que probé por primera vez en casa del amigo de un amigo de nombre Álvaro y que me sedujeron desde el minuto uno. De hecho,  tuve que emplear todas mis dotes de persuasión para que me revelara la receta. Pero lo mejor es que son tan fáciles de hacer que da hasta vergüenza…

Ingredientes para 6-8 personas

1 kilo de zanahorias; 1 diente de ajo; sal y pimienta; 200 ml de aceite d oliva virgen; 160 ml de vinagre; 90 gr de azúcar; perejil, menta y orégano al gusto; un chile rojo (opcional).

Elaboración

Rallar o cortar en bastoncillos no muy grandes las zanahorias, añadir el diente de ajo muy picado, sal y pimienta. Añadir el aceite, el vinagre, el azúcar, perejil, menta y orégano al gusto y un chile rojo (esto es opcional y de mi cosecha, pero me encanta el toque picante que le da).

Remover y dejar macerar unas tres horas como mínimo hasta servir. Probadlas. ¡Están increíbles!

Berenjenas rellenas al estilo de S’Engolidor de Menorca (Cristina)

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Tras unos cuantos meses de vacaciones, quehaceres y, por qué no reconocerlo, un poco de vagancia, volvemos a la carga con nuevas recetas para compartir, porque nos estamos quedando sin ideas para dar de comer a las fieras, porque ya toca y porque,  tras los últimos acontecimientos acaecidos en el mundo, necesitamos más que nunca salud y buenos alimentos. Empezamos con esta evocadora receta que nos trae nuestra invitada Cristina, la hermana de Natacha.

Fue a mediados de los 90, a raíz de un artículo publicado en no sé qué periódico sobre los mejores alojamientos en España por debajo de 5.000 pesetas, cuando encontramos un hotelito en el centro de Menorca que fue nuestro destino de vacaciones durante cuatro años seguidos – hasta el verano en que nació nuestra hija-, y al que regresamos con ella tres años más tarde, para volver a S’Engolidor, así se llama el hotelito, una tradicional casa menorquina que data de 1.800, en el centro de Menorca, cerca de la playa de Santo Tomás y que en esa época era conocido sobre todo por el encanto de su restaurante y su riquísima cocina menorquina tradicional y sencilla.

Nuestros veranos en Menorca van ligados, sin lugar a dudas, a S’Engolidor, al encanto de sus cuatro habitaciones, a los desayunos en la terrraza emparrada con vistas a los campos de Es Migjorn, a José Luis, su dueño, y a Margarita, la responsable de aquella cocina cuidada y exquisita.

Este es un homenaje a esos maravillosos veranos, a ese encantador lugar  y a Margarita que fue la que con mucha paciencia me explicaba, a la hora del desayuno, las recetas que cocinaba para las cenas de la noche (recetas que nunca tuve la picardía de anotar) y de las que destaco ésta porque fue la que desde aquellos años continúo haciendo todos los veranos para toda mi familia -que les encanta-  exactamente igual a como ella me explicó.

Ingredientes para 4 personas

4 Berenjenas , a ser posible ralladas; 1 cebolla grande; pan rallado; tres huevos; tomate natural rallado (o tomate frito)

Elaboración

Se asan las berenjenas al horno cuidando que no se queme la piel. Otra opción más rápida es poner a hervir las berenjenas hasta que la piel se reblandezca y se sacan para que ésta no se rompa.

Durante ese proceso, se pone a sofreir la cebolla, con bastante aceite.

Sean asadas o se haya dado a las berenjenas un hervor, se secan bien y se parten por la mitad para sacar la pulpa, que pondremos junto con la cebolla que ya estará bastante hechita para terminar de sofreirlo conjuntamente. No nos olvidemos de salar tanto la cebolla como la berenjena.

Cuando la berenjena ya se ha integrado bien en el sofrito de la cebolla, se echan un par de cucharadas de tomate triturado natural (o tomate frito casero) y esperamos a que se sofría también con el tomate. Añadimos un par de cucharadas de pan rallado para que este relleno vaya cogiendo consistencia.

Cuando ya tenemos el sofrito preparado, lo trituramos con una batidora, y añadimos los tres huevos batidos.

Este será el relleno con el que iremos cubriendo las pieles de las berenjenas. Una vez rellenas, las cubriremos de pan rallado, y las pondremos al horno a gratinar.

Espero que os gusten.