Conejo a la sidra (Julia Morejón)

Conejo a la sidra

Como cualquier estudiante que vive fuera de casa hay momentos de crisis, de decir… pero, ¿qué como hoy? Esos momentos en los que ya estás harta de comer pollo a la plancha, pizza o espaguetis, que estás con el estrés de los exámenes, que echas a tu mami de menos y entonces empiezas a valorar el trabajazo que es tener siempre la comida pensada.

Un día de esos en que me apetecía cambiar de “lo de siempre” me fui al súper y compré un conejo (no preguntéis por qué), claro que después me entró la risa, porque yo nunca había cocinado algo así, no sabía ni por dónde empezar…

Total que me puse a pensar y con un poco de ajo que me quedaba y una botella de sidra pasada apañé un plato riquísiiimo, espero que os guste.

Ingredientes 

Conejo troceado (o pollo si se prefiere); ajo picadito (cantidad al gusto); sidra o vino blanco; tomillo; pimienta; azúcar y sal.

Preparación

En una sartén o cazuela ancha ponemos un buen chorro de aceite que cubra toda la superficie. Echamos los ajos picaditos, a fuego bajo-medio pues queremos que el aceite coja el sabor del ajo, no churruscarlos. Cuando veamos que los ajos empiezan a estar un poco dorados los retiramos y los reservamos para más tarde. Subimos un poco el fuego y ponemos los trozos de conejo (salpimentados), que se doren bien durante un rato (5-10 mins). Cuando vemos que el conejo ya está en doradito, añadimos los ajos y un buen chorro de sidra (un par de dedos). Ponemos el fuego al máximo y dejamos que el alcohol reduzca, añadimos tomillo, en caso de que veamos que está demasiado ácido por la sidra le añadimos un puñadito de azúcar para estabilizar el sabor.

Lo dejamos en el fuego sin tapa hasta que consideremos que el alcohol haya reducido y la salsa quede ligada.

Acompañado de unas patatas fritas está para chuparse los dedos! Así que … ¡manos a la obra!

Tajín de pollo (María Gurucharri)

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Lo mismo que ocurre con la paella española, el tajine o tajín  marroquí es un guiso realizado en el recipiente del mismo nombre, una cazuela de barro con la tapa cónica .

La cocina en el tajín es típica de Marruecos y de otros países del Magreb. Gracias al barro del que está hecho y a la forma de su tapa, el tajín actúa como si fuera una especie de olla a presión, cociendo los alimentos en su propio jugo y dejándolos tiernos y jugosos a la vez que potencia su sabor.

Aunque no es difícil encontrar estos recipientes, incluso aptos para vitrocerámica, si no tienes uno puedes hacer esta receta en una cacerola.

Además del recipiente, otro de los secretos que hacen tan especial esta receta es el limón confitado, aquí os dejo un enlace donde podéis ver cómo prepararlos.

Es una receta muy sana y que me encanta … La aprendí de mi amiga Pilar  ya que ella es de Casablanca y hace muchos guisos marroquíes. Espero que os guste.

Ingredientes para 4 personas

1 pollo troceado (yo muchas veces pongo solo muslos y contramuslos); aceitunas verdes sin hueso y sin relleno; 3 cebollas picadas; 1/2 limón confitado; 3 cucharadas de aceite; 1 cucharada de mantequilla; jengibre; cúrcuma; pimienta; comino (o, si lo preferís, una cucharada de Ras el hanout, una mezcla de especias típica marroquí que ya lleva todas las anteriores); cilantro picado para decorar

Preparación

Lo ideal es dejar todos los ingredientes macerando toda la noche  en la misma cacerola en que lo vayamos a guisar. Mezclamos todo salvo el limón y las aceitunas.

Al día siguiente lo ponemos la cazuela al fuego bajito (aproximadamente unos 40 grados) y tapado para que se haga con un poco de vapor.

Cuando el pollo está tierno, añadimos el limón troceado y las aceitunas y lo dejamos un par de minutos más.

Lo servimos en una fuente, espolvoreamos el  cilantro picado y…¡listo!

Si no os gusta el cilantro podéis sustituirlo por perejil… a mí me encanta, ya que le da al guiso un sabor muy especial.

Pollo a la canela (Ana)

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En casa soy más de cocinar carne de pollo que de otra clase. Primero porque me resulta muy fácil, casi no tiene grasa y puedes cocinarlo cada día de una manera distinta porque se adapta muy bien a sabores diferentes.

Este de hoy está inspirado en una receta que leí en internet pero que ya se ha convertido en un clásico de mi cocina. a mis hijos les encanta así, con patata, pero os doy la opción de no ponerla, ya que cuando invité a nuestra amiga Marta a probarlo a ella le pareció que la patata sobraba…ya me contaréis qué os parece.

Ingredientes

1 pollo en trozos; canela en rama; canela molida; comino; puerros; cebollla; ajo; un vaso de vino blanco; dos manzanas; 2 patatas (opcional)

Elaboración

Echamos aceite en una cazuela, freímos el pollo y cuando está dorado lo quitamos y reservamos. Después troceamos el puerro, la cebolla y ajo y, continuación, las patatas si es que hemos decidido incorporarlas a la receta. Pochamos todo en el mismo aceite que hemos utilizado para dorar el pollo y que contiene todo su sabor. Cuando ya están pochadas, añadimos el pollo y regamos con un vaso de vino blanco. Añadimos entonces la canela en rama, una cucharada de canela molida y una pizca de comino. Dejamos cocer a fuego suave unos 15 min y después añadimos las manzanas troceadas. Dejamos reposar unos 2o minutos para que se potencien bien todos los sabores.

Pechugas de pavo al moscatel con ciruelas pasas y orejones (Alicia)

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Hoy vamos a hacer una receta de pavo, en este caso pechugas de pavo. No sé si sabéis que en el mercado podéis encontrar pavo y pava, pero siempre he oído decir en mi casa que la pavita es más jugosa y más pequeña.

Mi madre solía hacerla más o menos de la misma manera pero sin el vino moscatel. Comprábamos una pava y ella misma la troceaba…a mi me resulta más cómodo hacer esta receta con pechugas.

El pavo es una carne con pocas calorías y poco contenido de grasa y de colesterol. Aunque el pavo es indiscutible en la cena de Navidad y de acción de gracias, ahora podemos encontrarlo en cualquier momento del año y es un alimento que deberíamos incluir más en nuestra dieta diaria.

Esta receta también queda muy buena con pollo.

Ingredientes 

2 pechugas de pavo; ciruelas pasas sin huesos; pasas sin pepitas; orejones ; vino moscatel, harina; 2 cebollas y aceite.

Elaboración

En un cuenco se ponen las ciruelas pasas y los orejones cubiertos de vino moscatel.

En una sartén ponemos aceite a calentar para sellar las pechugas que previamente hemos enharinado. Las sellamos y  reservamos.

En ese mismo aceite ponemos 2 ó 3 cebollas picadas y dejamos que se hagan lentamente hasta que la cebolla esté pochada.

Añadimos a la sartén todo lo del cuenco y dejamos al fuego para que se evapore el alcohol.

Añadimos las pechugas y las dejamos un par de minutos a fuego medio dando la vuelta.

Dejamos en la sartén o cazuela hasta que llega la hora de servir. Entonces  se calientan, con cuidado de no pasarse con el tiempo para que las pechugas no se quedan secas.

Están más buenas de un día para otro. Buen provecho…¡espero que os gusten!

Pencas de acelga con berberechos (Marta)

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Como de costumbre, también esta receta viene asociada a gratos recuerdos, en este caso de la época en que retomé el contacto con mis antiguas compañeras de Clarín, la primera agencia donde trabajé. María, tan dispuesta y amorosa como siempre, consiguió que Marisa, Isabel, ella y yo nos reuniéramos después de 14 años y cenáramos juntas una vez al mes. Fue una época muy divertida. Nos juntábamos, nos poníamos al día en asuntos amorosos, en cosas de trabajo y, además, en restauración, asunto en el que mis tres amigas estaban muy puestas ya que, unas por trabajo y otra porque incluso tenía alguna inversión en el sector hostelero, se pasaban el día probando restaurantes.

María fue quien nos llevó a aquella estupenda taberna del barrio de Salamanca donde probé esta receta. Tengo que confesar que cuando la vi en la carta me pareció una combinación una poco raruna, equivalente a esos platos de Mar y montaña que siempre me han tirado para atrás. Contra todo pronóstico, estaba buenísima, así que os lo traigo para convertiros también a vosotros a esta nueva religión acelgoberberberechiana de la que seguro muy pronto seréis adeptos.

Ingredientes para 4 personas

Un manojo grande de acelgas; una lata de berberechos (de las buenas o, si lo preferís, berberechos cocidos al vapor); 1/2 cebolla; 3 dientes de ajo; 1/2 cucharada de harina; 1/2 cosita de vino blanco; aceite; sal y cebollino o perejil para decorar

Elaboración

Separamos las pencas de las acelgas, dejando las hojas para otra preparación; les quitamos las hebras y las cortamos en trozos no muy grandes. Las ponemos a cocer en agua con sal durante 10 minutos. Colamos y reservamos las pencas por un lado y el caldo por otro. Abrimos la lata de berberechos y dejamos el caldo también apartado. En una sartén, ponemos un fondo de aceite y sofreímos la cebolla y el ajo. Cuando la cebolla empieza a ponerse transparente, añadimos las pencas cocidas y rehogamos un minuto, después añadimos la harina y, antes de que se queme, echamos el vino blanco y removemos. Cuando el vino comienza  evaporar el alcohol (lo notaréis porque ya no huele), añadimos el caldo de los berberechos y, si es necesario, un poco del agua de cocción de las acelgas. Lo dejamos cocer todo junto durante un par de minutos, añadimos los berberechos y, tras darle un par de vueltas para que se calienten, rectificamos de sal  y servimos con el cebollino o perejil por encima.

Pollo glaseado con cebollino y jengibre (Marta)

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Los que me conocéis me lo habéis oído a menudo: Víctor cocina mejor que yo. Y no lo digo (solo) para hacerle la pelota y que me libere de vez en cuando de hacer la cena. Es la pura verdad. No solo tiene gusto para combinar y es creativo. Además, es tan perfeccionista en la cocina como en el resto de cosas que hace. Esta receta se la debo a él. Tras una de nuestras primeras visitas a uno de nuestros chinos auténticos favoritos, cogió un libro que tiene de recetas del mundo, eligió una, la retocó a su manera y…¡¡pim pin pam pam!! nos dejó con la boca abierta a Claudia y a mi con este plato sencillo y orientalillo. Unos meses después, una noche en que me dio pena guisotear de cualquier manera un pollo de corral de los buenos, decidí hacerlo de la misma manera y la verdad es que nos chupamos los dedos…

Ingredientes para 6 personas

1/2 pollo de corral grandecito cortado en trozos pequeños; jengibre; 1 manojo de cebollino; 4 ó 5 ramitas de cilantro; 4 cucharadas de azúcar; 4 cucharadas de soja; 1/2 cucharadita de guindilla molida; 1/2 cucharada de vinagre; aceite para freír

Elaboración

Fríe el pollo en aceite abundante y muy caliente y cuando esté bien doradito, lo sacas y lo reservas; pela y pica un trozo grande de jengibre, el cebollino y el cilantro. En un cazo o cazuela baja, echa el jengibre, el cilantro, el cebollino, el azúcar y la guindilla, añade la salsa de soja y 4 cucharadas de agua, ponlo a fuego lento y remueve con una cuchara hasta que se haya disuelto bien el azúcar. Añade entonces el vinagre y mézclalo todo.

Sírvelo poniendo el pollo en una fuente con la salsa por encima y decorado con cebollino, cilantro y jengibre picados.

Lomo al tonno (Marta)

Lomo al tonno

Este lomo al tonno es mi particular versión del famoso Vitello tonnato, un plato típico del Piamonte que los argentinos de origen italiano hicieron suyo con igual o mayor fervor. A mi me lo enseñó mi amiga Paola la primera vez que fui cenar a su casa y, aunque hace ya de eso unos cuantos años, aún no he podido olvidarlo.

Lo primero que me gustó es que fui incapaz de identificar sus ingredientes, de hecho, me sorprendió enterarme de  que, aunque era un plato de carne, llevaba ¡atún y anchoas! El caso es que desde que Paola me dio la receta no he dejado de hacerlo porque en casa nos encanta y es un plato muy fácil, sabroso y práctico para tener en la nevera y que cada uno se apañe su cena. O para saraos con mucha gente, porque puedes hacerlo con mucha antelación y siempre queda bien.

Aunque se puede preparar con ternera como la receta original o con solomillo de cerdo como me enseñó Paola, yo prefiero la versión que me enseñó Walter, un amigo argentino que lo prepara con lomo a la sal. Aunque a priori pueda parecer que el lomo cerdo es una carne seca, haciéndolo a la sal queda jugoso y en su punto. Si no me creéis, probadlo.

Ingredientes para 8 personas

Lomo a la sal: un lomo de cerdo ibérico de unos 750 gr; sal de hornear. Salsa al tonno: 1 huevo; aceite; sal; limón; una lata de atún; una lata de anchoas; dos cucharaditas de alcaparras; una cucharita de mostaza de Dijon; un par de cucharadas de salsa de carne

Preparación

Partimos un trozo pequeño del lomo y lo ponemos en un cazo con un poco de aceite, cebolla, sal y una hoja de laurel. Le damos un par de vueltas, añadimos agua hasta cubrirlo y dejamos cocer unos 15 min. Reservamos el caldo resultante. Colocamos el resto del lomo en una fuente refractaria y lo cubrimos entero de sal (también por debajo) salpicando unas gotas de agua por la superficie para que forme una buena costra. Lo metemos en el horno a 200º y cuando veamos que la costra empieza a ponerse marrón y/o se resquebraja, lo sacamos del horno y lo dejamos enfriando. En cuanto se enfríe lo suficiente como para poder manipularlo, quitamos toda la sal para que no sigue haciéndose.

Mientras tanto, hacemos una mayonesa espesa y la mezclamos con el atún escurrido, las anchoas, las alcaparras y la mostaza. Después vamos aclarando con la salsa de carne hasta conseguir una textura cremosa.

Una vez enfriado el lomo, lo cortamos en filetitos muy finos y los colocamos en una fuente plana con la salsa por encima.