Tajín de pollo (María Gurucharri)

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Lo mismo que ocurre con la paella española, el tajine o tajín  marroquí es un guiso realizado en el recipiente del mismo nombre, una cazuela de barro con la tapa cónica .

La cocina en el tajín es típica de Marruecos y de otros países del Magreb. Gracias al barro del que está hecho y a la forma de su tapa, el tajín actúa como si fuera una especie de olla a presión, cociendo los alimentos en su propio jugo y dejándolos tiernos y jugosos a la vez que potencia su sabor.

Aunque no es difícil encontrar estos recipientes, incluso aptos para vitrocerámica, si no tienes uno puedes hacer esta receta en una cacerola.

Además del recipiente, otro de los secretos que hacen tan especial esta receta es el limón confitado, aquí os dejo un enlace donde podéis ver cómo prepararlos.

Es una receta muy sana y que me encanta … La aprendí de mi amiga Pilar  ya que ella es de Casablanca y hace muchos guisos marroquíes. Espero que os guste.

Ingredientes para 4 personas

1 pollo troceado (yo muchas veces pongo solo muslos y contramuslos); aceitunas verdes sin hueso y sin relleno; 3 cebollas picadas; 1/2 limón confitado; 3 cucharadas de aceite; 1 cucharada de mantequilla; jengibre; cúrcuma; pimienta; comino (o, si lo preferís, una cucharada de Ras el hanout, una mezcla de especias típica marroquí que ya lleva todas las anteriores); cilantro picado para decorar

Preparación

Lo ideal es dejar todos los ingredientes macerando toda la noche  en la misma cacerola en que lo vayamos a guisar. Mezclamos todo salvo el limón y las aceitunas.

Al día siguiente lo ponemos la cazuela al fuego bajito (aproximadamente unos 40 grados) y tapado para que se haga con un poco de vapor.

Cuando el pollo está tierno, añadimos el limón troceado y las aceitunas y lo dejamos un par de minutos más.

Lo servimos en una fuente, espolvoreamos el  cilantro picado y…¡listo!

Si no os gusta el cilantro podéis sustituirlo por perejil… a mí me encanta, ya que le da al guiso un sabor muy especial.

Cazuela de habas (Francis Prieto)

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Mi abuela hacía esta receta desde siempre y mi madre, que la aprendió de ella, la sigue haciendo. Un día, un compañero, Curro, preguntó al equipo de producción de aquel programa que realizaba Canal Sur, que a quién le gustaban las habas. Fuimos pocos los que afirmamos. La mayoría de aquel equipo era gente joven que o bien vivía con sus padres o, simplemente, pasaba de cocinar habas. Curro, que es muy de pueblo, trajo al día siguiente un saco. Yo le llevé un bolsa a mi abuela. Por aquel tiempo yo vivía muy cerca suyo, en el centro de Sevilla (tuve la inmensa suerte de tenerla hasta que tuve 43 años) y me quedé con un kilo para hacerlas en mi casa con su receta. Las estuve haciendo igual durante mucho tiempo, aunque sin chorizo la mayoría de las veces. Hace unos años, una vecina (una señora muy sofisticada y a la vez muy auténtica) me dijo lo de la hierbabuena, que no estaba en la receta de mi abuela.

Ingredientes para 4 personas

Habas frescas, 1/2 k (más o menos); cebolletas frescas; un manojo (más o menos); alcachofas (las que se quieran); un trozo de chorizo (opcional, puede ser una cazuela vegana, que es como yo la hago habitualmente, pero hoy he seguido la tradición familiar para esta ocasión); sal; aceite de oliva; pimentón dulce y picante; comino molido; hierbabuena

Preparación

Se lavan las habas, se desgranan, se le quitan las hebras  y se cortan las vainas. Se lavan y se cortan las cebolletas e igual hacemos con las alcachofas ( yo siempre las envuelvo en limón para que no ennegrezcan). Todo a la cazuela, junto con la sal, el pimentón, el aceite y el comino. Cuando llevan unos 15 minutos sofriéndose, se la añade un poco de agua. A los cinco o siete minutos, se le añade el chorizo cortado a trocitos y un manojo de hierbabuena. A los treinta minutos, se prueba y se considera cuánto tiempo le resta, que puede ser de unos diez minutos más. La hierbabuena se retira, aunque después para emplatar se utiliza un ramillete fresco de adorno.

Pollo a la canela (Ana)

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En casa soy más de cocinar carne de pollo que de otra clase. Primero porque me resulta muy fácil, casi no tiene grasa y puedes cocinarlo cada día de una manera distinta porque se adapta muy bien a sabores diferentes.

Este de hoy está inspirado en una receta que leí en internet pero que ya se ha convertido en un clásico de mi cocina. a mis hijos les encanta así, con patata, pero os doy la opción de no ponerla, ya que cuando invité a nuestra amiga Marta a probarlo a ella le pareció que la patata sobraba…ya me contaréis qué os parece.

Ingredientes

1 pollo en trozos; canela en rama; canela molida; comino; puerros; cebollla; ajo; un vaso de vino blanco; dos manzanas; 2 patatas (opcional)

Elaboración

Echamos aceite en una cazuela, freímos el pollo y cuando está dorado lo quitamos y reservamos. Después troceamos el puerro, la cebolla y ajo y, continuación, las patatas si es que hemos decidido incorporarlas a la receta. Pochamos todo en el mismo aceite que hemos utilizado para dorar el pollo y que contiene todo su sabor. Cuando ya están pochadas, añadimos el pollo y regamos con un vaso de vino blanco. Añadimos entonces la canela en rama, una cucharada de canela molida y una pizca de comino. Dejamos cocer a fuego suave unos 15 min y después añadimos las manzanas troceadas. Dejamos reposar unos 2o minutos para que se potencien bien todos los sabores.

Arroz caldoso de temporada (Celia)

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Acostumbrados como estamos a tener acceso a alimentos de todo el mundo y en cualquier momento, puede que nos cueste creer que no hace tanto no era así. Antes, algunos platos se hacían sólo en determinadas épocas del año, en función de las verduras de temporada de las que se podía disponer.

El arroz que nos ocupa puede hacerse “de verano” o de “invierno”  según las verduras de que dispongamos.

Ingredientes para 6 personas

Base para el arroz caldoso:

Cuatro trozos pequeños de pollo; medio conejo troceado ( a ser posible con la cabeza); unos trocitos de costilla de cerdo (opcional); dos o tres dientes de ajo; un poco de perejil; un tomate rallado; un pimiento verde y medio pimiento rojo.

Para el de verano le añadimos un poco más de pimiento rojo, una berenjena y unos 300gr de judías verdes. Pero si queremos el de invierno pondremos 4 alcachofas, unos ajetes tiernos y dos puñados de guisantes .

Preparación

Se sala la carne y se sofríe junto con un par de ajos machacados. Se añade el pimiento a trocitos y los ajetes tiernos. Cuando esté dorado todo se echa un picadillo de ajo y perejil y luego un tomate rallado. Se da una vueltecita y se va añadiendo la verdura a trozos pequeños. Primero las judías o guisantes, por último la berenjena ( las alcachofas mejor dejarlas para el final, pues necesitan menos tiempo). Se añade agua y se deja cocer a fuego lento una media hora.

Luego se rectifica de sal y se añade un puñado de arroz por persona y se deja que cueza de 15 a 20 min.

Este arroz debe servirse enseguida, pues de lo contrario se empasta. Es preferible que repose en el plato.

Pastel de berenjena (Natacha)

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El pastel de berenjena ha sido una receta habitual en mi casa y la de mis amigas. Nuestras madres lo hacían de distintas formas, algunas con atún, otras con carne picada,  alguna le añade tomate cuando ya está terminado y alguna otra una clara de huevo a punto de nieve antes de meterlo en el horno.

Yo he puesto la receta con atún que es la que más me gusta pero como veis hay variaciones.

Esta receta ha generado un pequeño “conflicto” entre Celia y yo ya que las dos la queríamos subir al blog. Al final la subo yo pero la receta es de las dos. Y por cierto, Celia le pone un toque de tomate frito.

Como veréis en la foto para este pastel he utilizado una “super berenjena” que me regalaron Rafa y Carol de su huerto de La Moya en Denia.

Ingredientes para 6 personas

4 berenjenas pequeñas ó 2 medianas (o una gigante como la mia); 1 cebolla; 1 huevo;1 lata atún, sal; pimienta; aceite oliva; pan rallado

Elaboración

Hervir las berenjenas (también las puedes asar al horno), durante 10-15 minutos. Vaciar las berenjenas y mezclar con la cebolla que previamente has  pochado con aceite. Salpimentar. Mezclar con el atún y con el huevo batido.

Colocar en un molde de horno y añadir el pan rallado por encima. Poner al horno a 200º durante 30 min.

Espero que os guste!!

Pechugas de pavo al moscatel con ciruelas pasas y orejones (Alicia)

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Hoy vamos a hacer una receta de pavo, en este caso pechugas de pavo. No sé si sabéis que en el mercado podéis encontrar pavo y pava, pero siempre he oído decir en mi casa que la pavita es más jugosa y más pequeña.

Mi madre solía hacerla más o menos de la misma manera pero sin el vino moscatel. Comprábamos una pava y ella misma la troceaba…a mi me resulta más cómodo hacer esta receta con pechugas.

El pavo es una carne con pocas calorías y poco contenido de grasa y de colesterol. Aunque el pavo es indiscutible en la cena de Navidad y de acción de gracias, ahora podemos encontrarlo en cualquier momento del año y es un alimento que deberíamos incluir más en nuestra dieta diaria.

Esta receta también queda muy buena con pollo.

Ingredientes 

2 pechugas de pavo; ciruelas pasas sin huesos; pasas sin pepitas; orejones ; vino moscatel, harina; 2 cebollas y aceite.

Elaboración

En un cuenco se ponen las ciruelas pasas y los orejones cubiertos de vino moscatel.

En una sartén ponemos aceite a calentar para sellar las pechugas que previamente hemos enharinado. Las sellamos y  reservamos.

En ese mismo aceite ponemos 2 ó 3 cebollas picadas y dejamos que se hagan lentamente hasta que la cebolla esté pochada.

Añadimos a la sartén todo lo del cuenco y dejamos al fuego para que se evapore el alcohol.

Añadimos las pechugas y las dejamos un par de minutos a fuego medio dando la vuelta.

Dejamos en la sartén o cazuela hasta que llega la hora de servir. Entonces  se calientan, con cuidado de no pasarse con el tiempo para que las pechugas no se quedan secas.

Están más buenas de un día para otro. Buen provecho…¡espero que os gusten!

Pencas de acelga con berberechos (Marta)

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Como de costumbre, también esta receta viene asociada a gratos recuerdos, en este caso de la época en que retomé el contacto con mis antiguas compañeras de Clarín, la primera agencia donde trabajé. María, tan dispuesta y amorosa como siempre, consiguió que Marisa, Isabel, ella y yo nos reuniéramos después de 14 años y cenáramos juntas una vez al mes. Fue una época muy divertida. Nos juntábamos, nos poníamos al día en asuntos amorosos, en cosas de trabajo y, además, en restauración, asunto en el que mis tres amigas estaban muy puestas ya que, unas por trabajo y otra porque incluso tenía alguna inversión en el sector hostelero, se pasaban el día probando restaurantes.

María fue quien nos llevó a aquella estupenda taberna del barrio de Salamanca donde probé esta receta. Tengo que confesar que cuando la vi en la carta me pareció una combinación una poco raruna, equivalente a esos platos de Mar y montaña que siempre me han tirado para atrás. Contra todo pronóstico, estaba buenísima, así que os lo traigo para convertiros también a vosotros a esta nueva religión acelgoberberberechiana de la que seguro muy pronto seréis adeptos.

Ingredientes para 4 personas

Un manojo grande de acelgas; una lata de berberechos (de las buenas o, si lo preferís, berberechos cocidos al vapor); 1/2 cebolla; 3 dientes de ajo; 1/2 cucharada de harina; 1/2 cosita de vino blanco; aceite; sal y cebollino o perejil para decorar

Elaboración

Separamos las pencas de las acelgas, dejando las hojas para otra preparación; les quitamos las hebras y las cortamos en trozos no muy grandes. Las ponemos a cocer en agua con sal durante 10 minutos. Colamos y reservamos las pencas por un lado y el caldo por otro. Abrimos la lata de berberechos y dejamos el caldo también apartado. En una sartén, ponemos un fondo de aceite y sofreímos la cebolla y el ajo. Cuando la cebolla empieza a ponerse transparente, añadimos las pencas cocidas y rehogamos un minuto, después añadimos la harina y, antes de que se queme, echamos el vino blanco y removemos. Cuando el vino comienza  evaporar el alcohol (lo notaréis porque ya no huele), añadimos el caldo de los berberechos y, si es necesario, un poco del agua de cocción de las acelgas. Lo dejamos cocer todo junto durante un par de minutos, añadimos los berberechos y, tras darle un par de vueltas para que se calienten, rectificamos de sal  y servimos con el cebollino o perejil por encima.