Pudín de merluza (Alicia)

Pudin de merluza

Este pastel de pescado, en este caso de merluza y atún, es una receta tradicional que admite gran cantidad de variantes y de formas de hacerlo. Puede tomarse como un primer plato, frío o caliente. Esta receta es fría y va acompañada de mahonesa, también queda muy bueno con una crema de verduras. Además, se puede dejar preparado de un día para otro. En mi opinión, así es como queda mejor.

Ingredientes (para 4-6 personas)

1/2 Kg de merluza; 2 latas de atún; tomate frito (opcional); mantequilla;  100 ml leche Ideal; 3 huevos; cebolla; sal y pimienta.

Preparación

Cocemos el pescado, lo escurrimos bien del agua de cocción y lo desmigamos.

Pochamos la cebolla lentamente con cuidado que no se queme y se quede blandita.

Untamos un molde tipo plumcake con mantequilla.

En un bol batimos los huevos, la leche, añadimos la merluza y el atún bien escurrido y la cebolla pochada.

Una vez lo tengamos todo mezclado lo salpimentamos y añadimos un poco de tomate frito para dar color.

A continuación lo vertemos en el molde elegido  previamente untado con mantequilla y lo metemos al horno , a temperatura de 180º  durante unos 30 minutos (aunque el tiempo depende del horno).  Para saber si está listo se pincha un palillo en el centro, si sale limpio es que ya está.

Se deja enfriar, se le da la vuelta como a un flan y se adorna.

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Risotto de espinacas, queso ahumado y nueces (Marta)

Risotto espinacas_1

Sabía que me iba a tocar subir receta al blog cuando empezara la dieta que estoy haciendo… y, sí, me tocó justo en la semana de depuración, cuando menos variedad de alimentos podía comer. La ley de Murphy.

Una vez resignada a lo inevitable (es decir, a no poder comerme lo que cocinaba) la verdad es que no fue tan complicado. Aproveché que Sara estaba en casa e improvisé un risotto con lo que había en la nevera para darle algo de comer que no fuesen batidos, purés o gazpachos.

Aquí tenéis el resultado. Aunque yo no lo probé, según Sara estaba muy rico.

Ingredientes para 4 personas

400 gr de espinacas (o, en su defecto, una bolsa); dos tazas de arroz; 1 litro de caldo verduras, a ser posible casero; medio vaso de vino blanco; media cebolla; dos dientes de ajo; un trozo de queso ahumado (tipo Idiazábal o incluso más blando); un puñado de nueces; aceite, sal y unas hebras de azafrán.

Preparación

Limpiamos las espinacas, retiramos los tallos y las cortamos en trozos no muy grandes. Cortamos la cebolla y el ajo en brunoise y los ponemos a dorar en una cazuela baja con aceite. Cuando están doraditos, añadimos el arroz y lo meneamos bien para que se empape del aceite. Cuando el arroz empieza a dorarse, añadimos el azafrán, dejamos que se tueste un poco y echamos el vino blanco de golpe. Cuando el vino se ha evaporado, empezamos a añadir el caldo previamente calentado poco a poco sin dejar de remover, para dejar salir todo el almidón y consegir ese efecto meloso que tienen los risottos.

Cuando veamos que el arroz está ya menos duro, empezamos a añadir las espinacas poco a poco y sin dejar de remover. Cuando el arroz está casi a punto añadimos el queso cortado en daditos y removemos para que se funda y se mezcle con el arroz. Por último, añadimos las nueces picaditas y algunas hebras de azafrán para decorar.

Ahora, a la mesa: hay que comerlo enseguida para que no se pegue ni se pase.

Calamares en su tinta (Ana)

Calamares en su tinta

Hay muchas formas de preparar calamares, pero en su tinta es lo más sencillo y más tradicional que podemos encontrar.

Como en el caso de muchas recetas tradicionales, cada maestrillo tiene su librillo, y casi ninguna receta es igual a otra, y la de los calamares en su tinta es una de ellas. En mi caso es la típica receta que lleva preparando mi madre toda la vida y lleva consigo muchos de los mejores recuerdos de esta época…

Ingredientes para 6 personas

1 kilo de calamares a ser posible nacionales (mucho más caros pero no hay color con los chilenos, etc..); 2 cebollas; 2 dientes de ajos; 2 tomates pelados y hechos puré; 2 o 3 bolsas de tinta de calamar; 1 vaso de vino tinto (que sea bueno); 1 cucharada de café de harina; caldo de pescado o agua; pan frito; huevo duro; aceite; sal y pimienta

Preparación

Lavar y limpiar bien los calamares, cortarlos en anillas y dejarlos escurrir.

Poner a pochar 2 cebollas con dos dientes de ajos cortados muy finos. Cuando estén doraditos añadir 2 tomates maduros y hechos casi puré.

Cuando el tomate esté frito, echar el calamar y remover.

Mientras, las tintas se machacan en un mortero con un vaso de vino tinto y una cucharadita de café de harina bien disuelto.

Se añade a los calamares y el mismo mortero se llena de caldo de pescado o de agua y se añade al guiso, cuando empiece a hervir, se prueba de sal y se le añade al gusto con un poco de pimienta recién molida.

Dejar cocer hasta que estén blanditos.

Freír unas rebanadas de pan del día anterior.

Como guarnición, lo típico es un arrocito blanco de los de toda la vida.

Pelotas de cocido o albóndigas para la paella (Celia)

Pelota para el cocido

Como muchas otras en nuestro idioma, la  palabra envolver tiene varios significados. Una de las definiciones que he encontrado dice:

“Cubrir un objeto o persona rodeándolo y ciñéndolo de tela, papel u otra cosa análoga”.

Y esto es lo que haremos en esta receta: envolver literalmente una serie de ingredientes con hojas de col verde para añadirlas al cocido o para tomar solas.

Y como la palabra, que puede dar lugar a varias interpretaciones (dejarse envolver por la música o por una sensación), este conjunto de ingredientes puede, en sentido figurativo, envolver de sabor a otro gran plato de la cocina valenciana que es la paella. Pues se pueden hacer pequeñas bolitas con la carne de las pelotas (comúnmente llamadas albóndigas) y añadir a la paella justo después de poner el agua para que se cueza el arroz. El punto de sabor que le aportan es…..definitivo.

Ingredientes (para 6 personas)

Hojas de col verde; azafrán; 800gr de carne picada (mitad de cerdo, mitad de ternera);  media barra de pan duro; un trocito de tocino;  un higadito de pollo; la ralladura de un limón; perejil picado; piñones a trocitos;  sal; pimentón;  pimienta negra y blanca molida;   nuez moscada; canela y un huevo.

Elaboración

Se pone el pan en remojo y cuando esté bien empapado se escurre y se mezcla con la carne, el tocino y el higadito bien picados y el resto de ingredientes. Se amasa y se forman las pelotas que envolveremos con las hojas y ataremos con palillos o cuerda.

Se ponen las pelotas en una olla, se añade agua hasta que casi las cubra (se puede añadir también una zanahoria, patata, nabo, boniato, o lo que se quiera al caldo), se echa el azafrán y se cuecen.

Estas pelotas también son un ingrediente esencial del cocido valenciano ( que os contaré otro día) y,  como ya he comentado, la misma mezcla de la carne se utiliza para hacer albóndigas que se añaden a la paella y le aportan un toque especiado muy especial.

Habitas baby con jamón del bueno (Javi Guru)

habitas baby con jamón del bueno (Guru)

Hola amigas, soy Natacha. Esta semana tenemos (nuevamente) receta de invitado. Guru nos propone una receta facilita para los “no cocineros y los que no tienen tiempo para mucho guiso”. Os dejo con él.

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Da la casualidad que cuando llego a casa por la noche todos tienen mucha hambre y dado que se han perdido “viejas costumbres”, me he visto obligado a echar mano de mi pobre imaginación para darles de cenar. Y ahora me veo en la tesitura de contaros una de mis grandes hazañas culinarias nocturnas. ¡Espero que me sepáis perdonar!

Ingredientes para 4 personas

2 botes de habitas baby; huevos de corral; jamón serrano del bueno; sal y un trozo de pan.

Maridaje: un tinto joven de roble, a ser posible de Ribera del Duero que es el que me gusta.

Elaboración

  1. Mandar a Mateo al súper a comprar 2 botes de habitas baby; a ser posible de las buenas
  2. Abrir la lata y eliminar el aceite
  3. Depositar el contenido en una sartén amplia
  4. Calentar durante unos minutos removiendo.
  5. Poner los huevos “sin cáscara” sobre las habitas.
  6. Salar los huevos
  7. Colocar el jamón distribuido encima de las habas sin tapar las yemas.
  8. Cuando las claras de los huevos están blancas y sin que se endurezcan las yemas, sacar del fuego.
  9. Servir una ración con huevo y jamón por plato y degustar “mojando pan”

PD: ¡Menos mal que no como en casa!

Tajín de pollo (María Gurucharri)

Tajin de pollo_2

Lo mismo que ocurre con la paella española, el tajine o tajín  marroquí es un guiso realizado en el recipiente del mismo nombre, una cazuela de barro con la tapa cónica .

La cocina en el tajín es típica de Marruecos y de otros países del Magreb. Gracias al barro del que está hecho y a la forma de su tapa, el tajín actúa como si fuera una especie de olla a presión, cociendo los alimentos en su propio jugo y dejándolos tiernos y jugosos a la vez que potencia su sabor.

Aunque no es difícil encontrar estos recipientes, incluso aptos para vitrocerámica, si no tienes uno puedes hacer esta receta en una cacerola.

Además del recipiente, otro de los secretos que hacen tan especial esta receta es el limón confitado, aquí os dejo un enlace donde podéis ver cómo prepararlos.

Es una receta muy sana y que me encanta … La aprendí de mi amiga Pilar  ya que ella es de Casablanca y hace muchos guisos marroquíes. Espero que os guste.

Ingredientes para 4 personas

1 pollo troceado (yo muchas veces pongo solo muslos y contramuslos); aceitunas verdes sin hueso y sin relleno; 3 cebollas picadas; 1/2 limón confitado; 3 cucharadas de aceite; 1 cucharada de mantequilla; jengibre; cúrcuma; pimienta; comino (o, si lo preferís, una cucharada de Ras el hanout, una mezcla de especias típica marroquí que ya lleva todas las anteriores); cilantro picado para decorar

Preparación

Lo ideal es dejar todos los ingredientes macerando toda la noche  en la misma cacerola en que lo vayamos a guisar. Mezclamos todo salvo el limón y las aceitunas.

Al día siguiente lo ponemos la cazuela al fuego bajito (aproximadamente unos 40 grados) y tapado para que se haga con un poco de vapor.

Cuando el pollo está tierno, añadimos el limón troceado y las aceitunas y lo dejamos un par de minutos más.

Lo servimos en una fuente, espolvoreamos el  cilantro picado y…¡listo!

Si no os gusta el cilantro podéis sustituirlo por perejil… a mí me encanta, ya que le da al guiso un sabor muy especial.

Cazuela de habas (Francis Prieto)

cazuela-de-hbas

Mi abuela hacía esta receta desde siempre y mi madre, que la aprendió de ella, la sigue haciendo. Un día, un compañero, Curro, preguntó al equipo de producción de aquel programa que realizaba Canal Sur, que a quién le gustaban las habas. Fuimos pocos los que afirmamos. La mayoría de aquel equipo era gente joven que o bien vivía con sus padres o, simplemente, pasaba de cocinar habas. Curro, que es muy de pueblo, trajo al día siguiente un saco. Yo le llevé un bolsa a mi abuela. Por aquel tiempo yo vivía muy cerca suyo, en el centro de Sevilla (tuve la inmensa suerte de tenerla hasta que tuve 43 años) y me quedé con un kilo para hacerlas en mi casa con su receta. Las estuve haciendo igual durante mucho tiempo, aunque sin chorizo la mayoría de las veces. Hace unos años, una vecina (una señora muy sofisticada y a la vez muy auténtica) me dijo lo de la hierbabuena, que no estaba en la receta de mi abuela.

Ingredientes para 4 personas

Habas frescas, 1/2 k (más o menos); cebolletas frescas; un manojo (más o menos); alcachofas (las que se quieran); un trozo de chorizo (opcional, puede ser una cazuela vegana, que es como yo la hago habitualmente, pero hoy he seguido la tradición familiar para esta ocasión); sal; aceite de oliva; pimentón dulce y picante; comino molido; hierbabuena

Preparación

Se lavan las habas, se desgranan, se le quitan las hebras  y se cortan las vainas. Se lavan y se cortan las cebolletas e igual hacemos con las alcachofas ( yo siempre las envuelvo en limón para que no ennegrezcan). Todo a la cazuela, junto con la sal, el pimentón, el aceite y el comino. Cuando llevan unos 15 minutos sofriéndose, se la añade un poco de agua. A los cinco o siete minutos, se le añade el chorizo cortado a trocitos y un manojo de hierbabuena. A los treinta minutos, se prueba y se considera cuánto tiempo le resta, que puede ser de unos diez minutos más. La hierbabuena se retira, aunque después para emplatar se utiliza un ramillete fresco de adorno.