Conejo a la sidra (Julia Morejón)

Conejo a la sidra

Como cualquier estudiante que vive fuera de casa hay momentos de crisis, de decir… pero, ¿qué como hoy? Esos momentos en los que ya estás harta de comer pollo a la plancha, pizza o espaguetis, que estás con el estrés de los exámenes, que echas a tu mami de menos y entonces empiezas a valorar el trabajazo que es tener siempre la comida pensada.

Un día de esos en que me apetecía cambiar de “lo de siempre” me fui al súper y compré un conejo (no preguntéis por qué), claro que después me entró la risa, porque yo nunca había cocinado algo así, no sabía ni por dónde empezar…

Total que me puse a pensar y con un poco de ajo que me quedaba y una botella de sidra pasada apañé un plato riquísiiimo, espero que os guste.

Ingredientes 

Conejo troceado (o pollo si se prefiere); ajo picadito (cantidad al gusto); sidra o vino blanco; tomillo; pimienta; azúcar y sal.

Preparación

En una sartén o cazuela ancha ponemos un buen chorro de aceite que cubra toda la superficie. Echamos los ajos picaditos, a fuego bajo-medio pues queremos que el aceite coja el sabor del ajo, no churruscarlos. Cuando veamos que los ajos empiezan a estar un poco dorados los retiramos y los reservamos para más tarde. Subimos un poco el fuego y ponemos los trozos de conejo (salpimentados), que se doren bien durante un rato (5-10 mins). Cuando vemos que el conejo ya está en doradito, añadimos los ajos y un buen chorro de sidra (un par de dedos). Ponemos el fuego al máximo y dejamos que el alcohol reduzca, añadimos tomillo, en caso de que veamos que está demasiado ácido por la sidra le añadimos un puñadito de azúcar para estabilizar el sabor.

Lo dejamos en el fuego sin tapa hasta que consideremos que el alcohol haya reducido y la salsa quede ligada.

Acompañado de unas patatas fritas está para chuparse los dedos! Así que … ¡manos a la obra!

Habitas baby con jamón del bueno (Javi Guru)

habitas baby con jamón del bueno (Guru)

Hola amigas, soy Natacha. Esta semana tenemos (nuevamente) receta de invitado. Guru nos propone una receta facilita para los “no cocineros y los que no tienen tiempo para mucho guiso”. Os dejo con él.

*****************

Da la casualidad que cuando llego a casa por la noche todos tienen mucha hambre y dado que se han perdido “viejas costumbres”, me he visto obligado a echar mano de mi pobre imaginación para darles de cenar. Y ahora me veo en la tesitura de contaros una de mis grandes hazañas culinarias nocturnas. ¡Espero que me sepáis perdonar!

Ingredientes para 4 personas

2 botes de habitas baby; huevos de corral; jamón serrano del bueno; sal y un trozo de pan.

Maridaje: un tinto joven de roble, a ser posible de Ribera del Duero que es el que me gusta.

Elaboración

  1. Mandar a Mateo al súper a comprar 2 botes de habitas baby; a ser posible de las buenas
  2. Abrir la lata y eliminar el aceite
  3. Depositar el contenido en una sartén amplia
  4. Calentar durante unos minutos removiendo.
  5. Poner los huevos “sin cáscara” sobre las habitas.
  6. Salar los huevos
  7. Colocar el jamón distribuido encima de las habas sin tapar las yemas.
  8. Cuando las claras de los huevos están blancas y sin que se endurezcan las yemas, sacar del fuego.
  9. Servir una ración con huevo y jamón por plato y degustar “mojando pan”

PD: ¡Menos mal que no como en casa!

Tajín de pollo (María Gurucharri)

Tajin de pollo_2

Lo mismo que ocurre con la paella española, el tajine o tajín  marroquí es un guiso realizado en el recipiente del mismo nombre, una cazuela de barro con la tapa cónica .

La cocina en el tajín es típica de Marruecos y de otros países del Magreb. Gracias al barro del que está hecho y a la forma de su tapa, el tajín actúa como si fuera una especie de olla a presión, cociendo los alimentos en su propio jugo y dejándolos tiernos y jugosos a la vez que potencia su sabor.

Aunque no es difícil encontrar estos recipientes, incluso aptos para vitrocerámica, si no tienes uno puedes hacer esta receta en una cacerola.

Además del recipiente, otro de los secretos que hacen tan especial esta receta es el limón confitado, aquí os dejo un enlace donde podéis ver cómo prepararlos.

Es una receta muy sana y que me encanta … La aprendí de mi amiga Pilar  ya que ella es de Casablanca y hace muchos guisos marroquíes. Espero que os guste.

Ingredientes para 4 personas

1 pollo troceado (yo muchas veces pongo solo muslos y contramuslos); aceitunas verdes sin hueso y sin relleno; 3 cebollas picadas; 1/2 limón confitado; 3 cucharadas de aceite; 1 cucharada de mantequilla; jengibre; cúrcuma; pimienta; comino (o, si lo preferís, una cucharada de Ras el hanout, una mezcla de especias típica marroquí que ya lleva todas las anteriores); cilantro picado para decorar

Preparación

Lo ideal es dejar todos los ingredientes macerando toda la noche  en la misma cacerola en que lo vayamos a guisar. Mezclamos todo salvo el limón y las aceitunas.

Al día siguiente lo ponemos la cazuela al fuego bajito (aproximadamente unos 40 grados) y tapado para que se haga con un poco de vapor.

Cuando el pollo está tierno, añadimos el limón troceado y las aceitunas y lo dejamos un par de minutos más.

Lo servimos en una fuente, espolvoreamos el  cilantro picado y…¡listo!

Si no os gusta el cilantro podéis sustituirlo por perejil… a mí me encanta, ya que le da al guiso un sabor muy especial.

Cazuela de habas (Francis Prieto)

cazuela-de-hbas

Mi abuela hacía esta receta desde siempre y mi madre, que la aprendió de ella, la sigue haciendo. Un día, un compañero, Curro, preguntó al equipo de producción de aquel programa que realizaba Canal Sur, que a quién le gustaban las habas. Fuimos pocos los que afirmamos. La mayoría de aquel equipo era gente joven que o bien vivía con sus padres o, simplemente, pasaba de cocinar habas. Curro, que es muy de pueblo, trajo al día siguiente un saco. Yo le llevé un bolsa a mi abuela. Por aquel tiempo yo vivía muy cerca suyo, en el centro de Sevilla (tuve la inmensa suerte de tenerla hasta que tuve 43 años) y me quedé con un kilo para hacerlas en mi casa con su receta. Las estuve haciendo igual durante mucho tiempo, aunque sin chorizo la mayoría de las veces. Hace unos años, una vecina (una señora muy sofisticada y a la vez muy auténtica) me dijo lo de la hierbabuena, que no estaba en la receta de mi abuela.

Ingredientes para 4 personas

Habas frescas, 1/2 k (más o menos); cebolletas frescas; un manojo (más o menos); alcachofas (las que se quieran); un trozo de chorizo (opcional, puede ser una cazuela vegana, que es como yo la hago habitualmente, pero hoy he seguido la tradición familiar para esta ocasión); sal; aceite de oliva; pimentón dulce y picante; comino molido; hierbabuena

Preparación

Se lavan las habas, se desgranan, se le quitan las hebras  y se cortan las vainas. Se lavan y se cortan las cebolletas e igual hacemos con las alcachofas ( yo siempre las envuelvo en limón para que no ennegrezcan). Todo a la cazuela, junto con la sal, el pimentón, el aceite y el comino. Cuando llevan unos 15 minutos sofriéndose, se la añade un poco de agua. A los cinco o siete minutos, se le añade el chorizo cortado a trocitos y un manojo de hierbabuena. A los treinta minutos, se prueba y se considera cuánto tiempo le resta, que puede ser de unos diez minutos más. La hierbabuena se retira, aunque después para emplatar se utiliza un ramillete fresco de adorno.

Spaghetti de calabacín con gambas al ajillo (Elena Gurucharri)

fullsizerender

¡Hola a todos! ¿Qué tal estáis? Como sabéis, soy nutricionista además de cocinillas y aparte de vuestro paladar quiero ayudaros a vigilar  vuestra línea…Porque las Navidades están a la vuelta de la esquina y, con ella, esos odiosos “Kilos de más”… Para que empecéis desde ya a cuidaros, no hay mejor manera que hacerlo con esta original, sana y deliciosa receta que hará que todos vuestros invitados se chupen los dedos.

Además de sana, es una receta sin gluten y por lo tanto apta para celiacos. ¡Tomad nota, poneos el delantal y esperemos que os guste!

Ingredientes para 4 personas

  • 2 calabacines medianos
  • 2 dientes de ajo
  • 1 guindilla cayena
  • 150 g de gambas
  • Queso parmesano
  • Aceite de oliva
  • Orégano
  • Sal

Elaboración (10 minutos)

  1. Lava y corta en finas tiras (eliminando la primera capa) el calabacín con ayuda de un pelador.
  2. Corta en trozos pequeños los dientes de ajo y mézclalo con la cayena, sofriéndolos en aceite caliente hasta que se doren. Una vez dorados, retíralos.
  3. Utilizando el mismo aceite, saltea las gambas.
  4. Mezcla todos los ingredientes anteriores junto a la sal y el orégano y remueve a fuego medio durante 30 segundos. (Cuanto más tiempo dejes los calabacines al fuego, más blandos estarán)
  5. Sirve la ración adecuada de spaguetti en cada plato y espolvorea el queso parmesano
  6. ¡A disfrutar!

¿Qué te ha parecido esta receta? ¡Anímate a hacerla y acuérdate de nosotras (o sea de mi y de Alicia, mi madre)!

Berenjenas rellenas al estilo de S’Engolidor de Menorca (Cristina)

berenjenas-rellenas-a-la-menorquina

Tras unos cuantos meses de vacaciones, quehaceres y, por qué no reconocerlo, un poco de vagancia, volvemos a la carga con nuevas recetas para compartir, porque nos estamos quedando sin ideas para dar de comer a las fieras, porque ya toca y porque,  tras los últimos acontecimientos acaecidos en el mundo, necesitamos más que nunca salud y buenos alimentos. Empezamos con esta evocadora receta que nos trae nuestra invitada Cristina, la hermana de Natacha.

Fue a mediados de los 90, a raíz de un artículo publicado en no sé qué periódico sobre los mejores alojamientos en España por debajo de 5.000 pesetas, cuando encontramos un hotelito en el centro de Menorca que fue nuestro destino de vacaciones durante cuatro años seguidos – hasta el verano en que nació nuestra hija-, y al que regresamos con ella tres años más tarde, para volver a S’Engolidor, así se llama el hotelito, una tradicional casa menorquina que data de 1.800, en el centro de Menorca, cerca de la playa de Santo Tomás y que en esa época era conocido sobre todo por el encanto de su restaurante y su riquísima cocina menorquina tradicional y sencilla.

Nuestros veranos en Menorca van ligados, sin lugar a dudas, a S’Engolidor, al encanto de sus cuatro habitaciones, a los desayunos en la terrraza emparrada con vistas a los campos de Es Migjorn, a José Luis, su dueño, y a Margarita, la responsable de aquella cocina cuidada y exquisita.

Este es un homenaje a esos maravillosos veranos, a ese encantador lugar  y a Margarita que fue la que con mucha paciencia me explicaba, a la hora del desayuno, las recetas que cocinaba para las cenas de la noche (recetas que nunca tuve la picardía de anotar) y de las que destaco ésta porque fue la que desde aquellos años continúo haciendo todos los veranos para toda mi familia -que les encanta-  exactamente igual a como ella me explicó.

Ingredientes para 4 personas

4 Berenjenas , a ser posible ralladas; 1 cebolla grande; pan rallado; tres huevos; tomate natural rallado (o tomate frito)

Elaboración

Se asan las berenjenas al horno cuidando que no se queme la piel. Otra opción más rápida es poner a hervir las berenjenas hasta que la piel se reblandezca y se sacan para que ésta no se rompa.

Durante ese proceso, se pone a sofreir la cebolla, con bastante aceite.

Sean asadas o se haya dado a las berenjenas un hervor, se secan bien y se parten por la mitad para sacar la pulpa, que pondremos junto con la cebolla que ya estará bastante hechita para terminar de sofreirlo conjuntamente. No nos olvidemos de salar tanto la cebolla como la berenjena.

Cuando la berenjena ya se ha integrado bien en el sofrito de la cebolla, se echan un par de cucharadas de tomate triturado natural (o tomate frito casero) y esperamos a que se sofría también con el tomate. Añadimos un par de cucharadas de pan rallado para que este relleno vaya cogiendo consistencia.

Cuando ya tenemos el sofrito preparado, lo trituramos con una batidora, y añadimos los tres huevos batidos.

Este será el relleno con el que iremos cubriendo las pieles de las berenjenas. Una vez rellenas, las cubriremos de pan rallado, y las pondremos al horno a gratinar.

Espero que os gusten.

Tortitas de verduras pero qué hago de cenar esta noche (Sara y Víctor)

Tortitas de verduras_2

Aunque esta receta es de un invitado (o mejor dicho, de dos),  debería ser alguno de ellos quien la escribiera. Pero como Sara está de prácticas día y noche y Víctor (ya le conocéis) siempre está haciendo ocho mil cosas y nunca tiene tiempo de nada, me ha tocado a mi escribirla.

Como muchas de las cosas que salen bien en la vida, este plato es fruto de la improvisación. Le pedí a mi hija Sara que hiciera la cena con lo que encontrara por la nevera mientras yo me iba al gym (para algo está estudiando cocina…). Así que cogió las verduras que pilló, las picó con perfección de cocinera, las mezcló con cúrcuma y jengibre, las rehogó en el wok…y en esas estaba cuando volvimos Víctor y yo. Fue vernos Sara y darnos el cucharón de madera y el relevo a la vez. Así que Víctor, que tenía la noche creativa, se puso a probar varias cosas y terminó por hacer hamburguesas vegetales que, finalmente, devinieron en estas tortitas “subidas de tono” gracias al naranja de la cúrcuma. Que, por si no lo sabéis, es un magnífico antiinflamatorio natural.

Os prometo que están mucho más ricas de lo que parecen en esta foto que saqué yo a toda prisa y que no les hace justicia. ¡A ver quién se atreve con ellas!

Ingredientes para 4 personas (unas 4 tortitas)

1/2 calabacín; 1 cebolla; 1 puerro; 2 zanahorias; 1 apio verde; 1 trozo de jengibre; 3 ó 4 raíces de cúrcuma fresca; 2 huevos; 1 cucharada de harina; sal y aceite para rehogar

Preparación

Picar toda la verdura en brunoise (es decir, en cuadraditos pequeños y lo más iguales posible), rehogar en el wok empezando por el puerro y la cebolla y añadiendo después el resto de verduras. Cuando estén bien hechas pero no demasiado blandas, salar y retirar del wok. Separar la cantidad para una tortita, añadir medio huevo batido con cuidado de no pasarse, debe notarse el huevo pero no quedar líquido, únicamente para que ligue.  Después, espolvorear paulatinamente harina sobre la mezcla y ligar, hasta conseguir que la textura empiece a cambiar, a hacerse algo pegajosa (que se note apenas que hay harina, simplemente para que aglutine la mezcla). Formar entonces las tortitas sobre la sartén caliente e ir friéndolas, con poco aceite para que queden bien tostadas pero no grasientas. Darles la vuelta con un plato y servir bien calientes.